El Centollo

El centollo, o Maja Squinado, es un crustáceo cefalópodo, branquiuro, decadópodo y de color granate, que habita en los fondos marinos.

El centollo se alimenta de algas, moluscos, erizos, estrellas de mar y otros invertebrados del fondo marino, así como también de algún que otro pescado.

Este preciado marisco sólo se puede capturar en aquellos meses en los que está permitido, en el momento en los que no está vedado, y sólo puede ser capturado por los marineros que cuenten con permiso para hacerlo. Los meses ideales para capturar a este cefalópodo suelen ser los meses de invierno, entre diciembre y marzo.

El centollo puede ser de dimensiones y peso variables, si bien la mayoría de los ejemplares alcanzan unas tamaño de entre 12 y 20 cm y un peso que puede oscilar de entre los 500gr y los 4kg. Su cuerpo tiene forma redondeada, con un caparazón duro y rugoso como recubierto de espinas y vello. Es un marisco decadópodo, es decir, tiene 5 pares de patas, dos de las cuales, las primeras, son mucho más anchas y grandes, con unas pinzas al final.

Diferencia entre machos y hembras

La manera de diferenciar un centollo macho de uno hembra es muy sencilla. Sólo tenemos que fijarnos en su abdomen. Si éste es estrecho y delgado se trata de un centollo macho, mientras que  si es más ancho y grueso se trata de una hembra. Es en esa cavidad abdominal donde la hembra alberga los huevos durante la temporada de reproducción que, una vez desprendidos pasarán una fase larvaria antes de convertirse ne pequeños centollos.

Estos crustáceos pueden llegar a tener dos puestas al año con un promedio de 150.000 huevos en cada puesta.

  

 

 

¿Centollo macho o hembra?

Una de las eternas discusiones producidas entre los gourmet del centollo es cuál es mejor, si el centollo macho o el hembra. Pues bien, para gustos, colores. El sabor de este crustáceo varía según cual sea su sexo, así como su peso y calidad también van variando según la época en la que sea recogido.

Por lo general, justo cuando se abre la veda las hembras corren un riesgo mayor de poseer unas carnes flacas, puesto que acaban de desovar y eso produce una gran pérdida de energía. Pero esto no siempre es así y además no impide que su sabor sea realmente exquisito.


El centollo macho (izquierda) tiene el abdomen más puntiagudo, mientras que el la hembra (derecha) es más ancho.